Hola... Les voy a contar lo mejor que me pasó en mis vacaciones de Miami!

Recuerdo que fue el último día y no podía irme de Miami sin haber ido a la playa.
Nuestro viaje fue agotador pero maravilloso, porque todos los días salíamos a recorrer distintos rincones de la zona. No hubo momento para descansar.

El día final de nuestro viaje me levanté mucho más temprano de lo normal, tomé desayuno, me puse mi traje de baño y me fui sola a la playa antes de las 8:30am.
Nuestro hotel quedaba a menos de media cuadra de la playa, en Collins Ave. Así que era cosa de cruzar la calle y entrar por el siguiente callejón.


Cuando salí del hotel me di cuenta que todo estaba muy calmado, solo me topé con alguna gente haciendo ejercicio en la calle y luego otros en la "costanera".

Lo primero que noté fue que esa arena tan blanca es dura!
Sí dura, en sentido que un jeep puede pasar sobre y no se va a quedar atascado como en una duna. Eso simplificaba poder caminar en la playa, pero a medida que me acercaba al mar esta se ponía más blanda.



Para los que no saben, hay ciertos hoteles que tienen convenio con la administración de las playas y tienen un lugar en donde ponen sillas de playa y quitasoles para sus huéspedes.
Al haber amanecido hace poco rato estaban recién ubicando las sillas y organizando todo para la jornada.
La verdad es que no es molesto esto porque la playa es tan ancha que no te topas con nadie.
Yo quería recorrer, así que me fui a caminar y no quise quedarme en el espacio de playa que le correspondía a nuestro hotel.



Como era tan temprano en la mañana no hacía tanto calor pero estaba realmente agradable.
Fue increíble ver como el sol estaba tan bajo en el horizonte y por primera vez no sentía que me estaba bronceando en exceso.
La playa estaba casi desierta, había gente haciendo ejercicio, otros jugando y algunos seguramente habían ido a ver el amanecer y a hacer yoga.


Caminé muchas cuadras en sentido a South Beach y me sentí tan relajada.
Mientras hacía mi paseo miraba el mar, el brillo de los rayos del sol sobre la superficie y ese color turquesa increíble que jamás había visto en mi vida. Doy fe cuando ven fotos de las playas de Miami  su color no ha sido retocado con Photoshop, es turquesa, verde, calipso, tal cual se ve, incluso me atrevo a decir que no hay cámara que capté el verdadero color.

Fue genial ver que las casetas "Baywatch" eran pintadas de distintos colores y tenían diferentes diseños unas de otras.

La playa estaba casi desierta, así que busqué un lugar cerca de unas personas que estaban en lo mismo que yo.  Dejé mis cosas en la orilla sin miedo a que alguien pudiese robarme, porque todos hacían lo mismo.



Entré al mar y me encantó ver que el agua era tan cristalina que siempre pude ver mis pies al fondo. La playa no tiene grandes olas y la temperatura del mar es perfecta! Nunca había entrado en un mar tan tibio, ni siquiera en mi viaje a Brasil sentí el agua tan cálida.
Me quedé ahí nadando y flotando como nunca.

El agua es transparente pero en esa parte habían algunas algas en el lugar donde la ola reventaba. La mayoría de estas ya estaba en la arena, así que no habían en exceso para nadar entre ellas.

Lo único malo que encontré en esta playa, fue que habían hartas piedras dentro y me arrepentí no haber entrado con mis sandalias puestas, así que les recomiendo usarlas si van a entrar.
Me dio un poco de cosas, porque uno nunca sabe que está realmente pisando y perfectamente podría haber sido algún escombro de lo que arrastra el mar cuando hay huracanes.




Desde que era chica que amo el mar, me encanta ir a la playa y me relaja de una manera increíble.
Pasadas unas horas volví a mi hotel, me duché e hicimos el check out a la hora correspondiente y luego de almorzar en un restaurante cercano al hotel volvimos y esperamos que el transfer nos fuera a buscar para llevarnos al aeropuerto.
No está de más decir que había quedado tan relajada que dormí el 80% del viaje de vuelta a Chile.


Realmente creo que haber terminado mi visita de esta manera fue lo mejor que pude hacer.
Amo viajar porque siempre me saca de la rutina y adoro aprovechar mi tiempo descubriendo lugares y viviendo nuevas aventuras.
Me despedí de Miami con toda mi admiración por esa ciudad y disfruté de su naturaleza de la mejor manera...
Este momento jamás en la vida voy a olvidar.


Cuéntame, alguna vez has ido a la playa tan temprano? Cuéntanos tu aventuras, dejando algún mensaje en mis redes sociales o aquí en la casilla de Disqus debajo de esta entrada.


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